domingo, 2 de noviembre de 2014

El señor Pepino.

Seguramente al escuchar el titulo de esta historia pensaste algo así como Oh este cuento seguro trata de las aventuras de un pepino con ojos y piernas el cual vive en una ensaladera o alguna mafufada por el estilo. Pinches ideas mariguanas, yo le hecho la culpa a Disney por hacer que la gente imagine tanta cosa.

Pues no: el señor Pepino es una persona común y corriente como tú o como yo, y vive en una ciudad común y corriente como la nuestra; ya sabes a qué me refiero ¿no? Gente que se gana la vida robando a otros, asesinos en serie que se sientan junto a ti en el camión, curas rezándole al Padre (al Padre Maciel, tal vez; no me he molestado en ver a cual padre le rezan con tanto fervor), los temibles roba-chicos... y por supuesto, los hombres tlacuache que viven en las alcantarillas... En fin, me tomaría años contarte de los peligros que nos asolan en cada esquina, además de que este cuento no trata de eso, sino del señor Pepino.

El señor Pepino es un señor de 76 años que vive en una choza hecha de barriles a un lado de las vías del tren. Él vive felizmente de pepenar la basura que los mugrosos turistas echan en las vías, de robar de vez en cuando en los trenes, de cazar ratas y de sus acciones de Microsoft. Le encantaba su vida solitaria y humilde, a las afueras de la ciudad, alejado de los citadinos imbéciles. Hasta que un día unos empleados del gobierno fueron a decirle que debía desalojar su casa, pues necesitaban espacio para las vías del nuevo tren bala supersónico. Así fue como el Señor Pepino debió dejar atrás su hogar e ir a la ciudad en busca de una nueva casa. Dejó su choza de barriles al lado de las vías del tren por una choza de ladrillos más o menos decente, construida justo a la mitad de una concurrida avenida.

Como allí había policías el señor Pepino no podía robar, pues a los policías no les agrada la competencia, así que debió buscar un trabajo normal. Pensó que podría trabajar en una sexshop o un table dance, pero el único lugar en el que consiguió empleo fue en la oficina de correos. Allí él se entretenía viendo los dibujillos pendejillos de las estampillas, jugando con el contenido de algunos paquetes que abría, y revisando los apartados postales de la gente... Pero por las noches no podía dejar de pensar en su choza de barriles junto a las vías del tren... Hasta que de pronto una mañana algo quebró la quietud cuando el sonido de unos gritos lo despertó. Voto por voto, casilla por casilla. El grito de mil voces al unísono manifestándose en medio de la avenida dónde él vivía. Entonces lo entendió: si él no podía hacer nada, el gobierno tendría que hacerlo. Así que el señor Pepino se fue hacia la oficina del gobierno a hablar con el gobierno.

Después de tres días, de explicarle a todo el personal lo que le había pasado, de gastarse todo su cambio en una maquina expendedora para conseguir una barrita de piña, de esperar horas y horas en la sala de espera, de llenar 36 veces la solicitud para que le entregaran una forma 4B sellada, de pedir fiadas dos docenas de copias de lado y lado de su credencial de elector, y de hablar por 20 minutos con un hombre feo y gordo al que todos llamaban "Señor Gobernador", se decidió que se le daría un trabajo en el tren bala y así podría estar cerca de las vías del tren.

Al principio fue divertido: no había tantos citadinos imbéciles. Pero con el tiempo dejó de serlo: No podía asaltar a los pasajeros, ni había ratas que cazar (aunque llegó a ver un tlacuache en una ocasión) y sus acciones de Microsoft estaban a la baja... los días eran largos y aburridos, y no hacía más que comer barritas de piña de la máquina expendedora (la cual sí funcionaba, al contrario de la del gobierno) y mirar por la ventana, pero en uno de esos aburrido días, tras de un par de paquetes de barras de piña, lo vio, un pequeño barril tirado al lado de las vías del tren bala. Lo vio, sonrió, y dicen que nunca más lo vieron en el tren, y que las barras de piña se quedaron en la máquina hasta que caducaron.

El señor Pepino es un señor de 77 años que vive en una choza hecha de barriles a un lado de las vías del tren bala. Él vive felizmente de pepenar la basura que los mugrosos turistas echan en las vías, de robar de vez una que otra maquina expendedora, de cazar ratas y de sus acciones de Microsoft (que han estado a la alza) y déjenme decírcelos: Nunca había visto a nadie ser tan feliz.

jueves, 23 de octubre de 2014

Un invierno atrás

Ni un minuto más de no ser quien no soy.
Calla ya, cierra la boca, sólo quiero caminar.
Si por buscarte me perdí.
Si por tenerte hasta sufrí.
Si por vivirte, no viví.

¿Apercepción?
Ni eres ni fuiste alucinante
Salte de tu puto papel, acaba este acto repugnante
Ya que más da la piel impune, es solo carne lo que llama,
mas ni siquiera ella te ama.
Si cuanto más fuerte gritaba menos importaba mi voz.
Si cuanto más tiempo pasaba menos sentía que eramos dos.
Quemo nuestra cama. Quemo nuestros sueños.
Y ya no hay quien los exhiba
Quemo también viejas cartas y no habrá quien las reescriba.
Su llamarada quizá sirva para encenderme este Cohiba.
Una humarada de paciencia. Onírica providencia.
Maldita sea tu presencia.
Benditos sean los callejones en los que escondí mi decencia.

Pero heme aquí, ya despertado.
Heme tomado conciencia. Heme sabiendo bien quien soy,
y no soy tuyo.
Con ojos nuevos veo lo erróneo. Veo a la avanza.
No hay venganza. No eres nada.
¿Lo fuiste? No sé.
Bendita sea la remembranza.
Bendita sea la conciencia de tu verdadera esencia.
Pero maldita mi vieja usanza.
Mio antes que de nadie.

Permíteme esta noche poder respirar tu ausencia.

domingo, 9 de marzo de 2014

Oro.

Pues si esta noche decide el cielo,
oro para que respete mi efímero duelo.

Pues si esta noche decide la luna,
oro para que ella nunca más nos reúna.

Pues si esta noche decide una estrella,
oro para que otro te crea su doncella.

Pues si esta noche decide tu cama,
oro para que sea otro quien cree que te ama.

Pues si esta noche deciden tus ojos,
oro para que otro consuma tus despojos.

Pues si esta noche deciden tus manos,
oro para que otro queme tu Imperio Romano.

Pues si esta noche deciden tus labios,
oro para que se me cure este puto resabio.

Pues si esta noche deciden tus mentiras,
oro para perdonar y olvidar esta ira.

Pues si esta noche deciden tus cartas,
oro para que otro te bese hasta que quedes harta.

Pues si esta noche deciden tus uñas,
oro porque no sea mía la espalda que aruñan.

Pues si esta noche decide tu nombre,
oro para olvidarlo sin que eso me asombre.

Pues si esta noche decide tu cara,
oro por no ser más quien un día la marcara.

Pues si esta noche deciden tus besos,
oro porque de ti ya me desintereso.

Pero si esta noche eres tú quien decide...
Oro por no ser yo quien de nuevo reincide.

sábado, 28 de diciembre de 2013

"A la chingada, sólo hazlo"

Una cosa antes de empezar: Siempre he sido algo tímido. Cuando estoy con mis amigos puedo ser bastante platicador. Puedo conocer gente nueva fácilmente si tengo amigos que me los presenten.
Pero pídeme que hable con un completo extraño y... bueno, lo primero que pasa por mi cabeza es NOPE.avi

Ahora hablaremos de otra cosa: De darse baños ¿Qué tiene eso que ver te puedes preguntar? Aguanta, hermano, no comas ansias...

¿Te has dado alguna vez un  baño con agua completamente fría? Cuando yo lo hago siempre me pongo de pie allí, frente a la regadera, pensando en lo estúpido que es esto, pensando en que no quiero hacerlo. Me acerco al agua, me alejo enseguida. Mi dialogo mental pasa por diversos temas, desde los riesgos fatales de la hipotermia, hasta la seria consideración de no bañarme.

Y entonces digo "A la chingada, sólo hazlo".

¿Y sabes qué? Por un instante la ansiedad sube, el frió es tan malo o peor a como lo imaginas, y luego... luego te empiezas a acostumbrar.

A veces antes de acercarte a alguien (especialmente si hablamos de alguien del sexo opuesto) hay una ansiedad que te detiene. Haces mil y un racionalizaciones, "probablemente esté ocupada", "a lo mejor es una hija de la chingada", "mejor no, puede que sea muy mamona y reaccione mamonamente"... mil cosas, de verdad.

Y en ese momento pienso en el baño frío.
Y recuerdo que el primer choque con el agua helada es la peor parte.
Que es el primer segundo es el que más cuesta.
Que decir "Hola" puede ser difícil; pero si lo haces, lo que sigue es fácil.

Y entonces digo "A la chingada, sólo hazlo".

lunes, 16 de diciembre de 2013

La chica perfecta

Supón que encontraste a la chica perfecta, la más increíble que existe, y lo mejor de todo: tú la amas y ella te ama a ti. Una pregunta ¿Qué harías por ella? Piensa en todo. Supongo que harías todo lo que estuviese en tus manos para que ella fuera feliz ¿No?

Llevarla a algún lugar que le encante, la mirarías y le dirías lo bien que se ve, no dejarías que se olvidase de cuanto te importa, cuan especial es y lo mucho que la amas. Si ella ama hacer algo, lo harías. Verías con gusto esa película ella quiere ver y tú odias. Aprenderías a cocinar (si es que no lo sabes) para poder prepararle una comida deliciosa...

Ahora mira cómo te tratas a ti mismo. ¿Haces por ti las mismas cosas que harías por la chica de tus sueños? ¿Comes comida buena, rica y sana o te la vives comiendo comida rápida? ¿Sales a menudo a hacer las cosas que te gusta hacer o sueles quedarte en casa frente a una pantalla todo el día? ¿Te dices a menudo lo increíble que eres o vives recordándote tus pequeños errores del pasado? ¿Terminas tu día alegrándote de haberlo vivido y pensando que todo valió la pena... o te acuestas a menudo arrepentido y pensando "Mañana voy a hacer que las cosas sean diferentes"?

Cuál te parece más atractivo: ¿El hombre que se trata bien a sí mismo o el que vive una vida que parece odiar?

Empieza a tratarte a ti mismo de buena manera. Date cuenta de que cómo eres y todos los aspectos geniales de ti mismo. VALÓRATE. Ámate a ti mismo y no tengas miedo de demostrarlo; y otra gente te amará por las mismas razones por las que tú te amas.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Otro día.

No puedo esperar para verlos. No tiene ni una semana desde la última vez que nos vimos y ya los extraño. No sé, es estúpido, pero es la primera vez que me siento parte de algo, parte de un grupo, que me siento querido por gente que no tiene obligación alguna de quererme. Ellos son lo mejor, de verdad, y a veces me arrepiento de no decírselos más a menudo.

Ya no estoy con ella, por cierto.

No sé ni por qué escribo esto, supongo que es sólo un reflejo de mi soledad. Últimamente me siento solo. Supongo que tal vez por eso escribo estas lineas, porque necesito hablar un poco sobre mí, a pesar de que las escribo como un diario, supongo que hablar conmigo mismo ayuda.

Empezare hablando de los días recientes: Me he dedicado a caminar, ir al gimnasio, y dormir. Me gusta dormir. Es fácil dormir. No estás despierto, ni tampoco estás muerto, así que es algo así como un ganar-ganar. Aun así estos últimos dos días lo he logrado evitar, puse una alarma y al oírla sonar lo único que quiero es volver a dormir, pero no me lo permito, lo único que me permito es contar hasta cinco. Cinco segundos más. 1, 2, 3, 4, 5. Y entonces me tengo que parar. Hago café, me preparo el desayuno, voy al gimnasio, regreso a casa me baño y hago la comida... ayer me fui a cortar el cabello... luego por la tarde voy a caminar o voy de nuevo al gimnasio.
Haciendo cosas que siento que me hacen bien.
Cosas buenas.
Cosas que me merezco.

Supongo que me ayuda, estos dos días de hecho han estado bien, o al menos lo estaban hasta hace un rato.

Putas circunstancias.

Al menos sé a que se debe este bajón. No como me ha pasado otras veces, normalmente sólo me siento perdido, ansioso, decaído, y lo peor es que no hay una razón. Es sólo algo que está allí, jalándome. No es una emoción, las emociones vienen y van, sería mejor describirlo como un parásito. Es la contradicción: El ver todas las cosas que valen la pena y que aun así nada me anime.

Aun así me queda claro que todo va a mejorar. Así como en los colores hace falta un equilibrio de claros y oscuros, tal vez en la vida sea así también. Tal vez hace falta un poco de soledad y tristeza de vez en cuando para que exista un contraste con los momentos felices. Lo único que hay que hacer es caminar hacia ellos.

domingo, 4 de agosto de 2013

Dejando ir

Tu fuiste quien realmente me oyó
como esperas que te salga
con un "No eres tu soy yo."
No puedo mentir:
si no fuese por ti
seguiría en el hoyo.


No me digas tú
"No es como antes."
Si se siente distinto
es a causa de las partes.

Pero no estoy extrañado

¿Es eso lo que quieres?
Querida, no esperes
que yo reviva el pasado.

¿Años dorados?

Maldito remordimiento,
pierdo el conocimiento.

Demasiado corto el amor,
y casi eterno el sufrimiento.
¿Rápidas son las manecillas?
Contesta 
¿Qué paso?
¿Por qué te ibas?

Amargo desahogo,
dulce acoso.
Inaudible ruego,
para este impagable costo.


Mas tus oídos sordos cambiaron:
Son ahora mi lengua muda.
¿Por qué me dopas?
¿Beneficio de la duda?
Cariño, no te quiero sin ropa,
porque ni así estás desnuda.

Dime chica,
¿Que haz hecho
con el corazón roto que te dí?

Era para ti.
¿Lo perdiste?
Conseguir otro...
¡Ay de mi!

Quebrarlo de nuevo
Jugamos a que yo te creo.
Juguemos a que tú lo rompes.
Imaginemos que hubo algo
más allá del horizonte.

¡Me canso de cuentos!
¡Los ahorro para Caronte!
Oro no me abunda ahora,
se que no lo hará entonces.

Insomnio.
Pequeña,
¿por qué no me acompañas?
En esta cama
(Se prudente)
sueños pasan, pero me engañan.
Cruzamos juntos ese puente.
Cierto, que pensando en ti
es muy difícil ser paciente.
¿Será que nada es diferente?

¡Vete de aquí!
¡Vete de mi lado!
¿Acaso no comprendes?
Quiero olvidar el pasado.

Tu voz en ese movimiento
suena suave como el viento.
Maldita sea la eterna espera;
bendito sea este momento.

Querida, no te escapes;
Quiero olvidar el mandamiento.
Darle vuelta a esta página
para acabar el puto cuento.

Quiza no es culpa de nadie.
Quiza todo es un espejismo.
Pero otra vez me abandonaron
aquí al borde del abismo.

Me oculto en un eterno prado
dibujado en tinta de ruina.
Me siento tan acorralado
ante mi mirada sanguina,
desde el espejo me mira.
Mi alma se ha adulterado,
y por siempre te vas a ir.
Debo aprender a dormir
GRACIAS A DIOS NO ES A TU LADO.