domingo, 19 de abril de 2015

Tú.

Han de ser tus manos las que dibujen mi camino...
como pintura entre cavernas, perdona la oscuridad de mi ser.
Perdona que a veces no pueda ver el regalo que tengo enfrente.
Y que baje mi frente, y el día se vuelva gris.
Perdona si olvido que tras mis nubes está tu sol.
Tú eres mi locura y la voz de mi cordura.
El pensamiento más real.
Tú: La verdad más verdadera sea en el cielo o en lo trivial.
Contigo la trivialidad es perfume de la existencia.
Cualquier bus que me acerque a ti se vuelve transporte galáctico hacia el planeta en el que quiero estar.
Y son las lapidas el templo de lo inmortal
Y cada paso que doy tiene sentido.
Carajo, todo el sentido que pudiera tener si es hacia ti o contigo.
Y desde la costa se ve el horizonte de nuestro infinito.
Porque cada beso es tan sagrado, tan bendito.
Mis sueños más bellos no son en los que estás, sino de los que despierto y estás a mi lado.
En tu ausencia me debilito.
Y cada te amo lo que espero y he esperado.

jueves, 9 de abril de 2015

Cada pulgada. Cada curva.

Deseo besar tu piel, cada pulgada.
Solo rozar tu cuerpo, cada curva.
Empaña. Exhalando. Madrugada.
Goce del tiempo, placer y perturba.

Sin otro espejo que tus pupilas.
Dilatada, suave, luna nueva.
Tú las olas, yo el mar de Manila.
Con el propósito solemne de ti.

La yema de un dedo te masturba.
Anclaje de tu cuerpo al roce.
El oleaje tu espalda perturba.

La curva eterna en mi arena...
Cuando tu voz se torna en mi noche
y este mal se me vuelve verbena.

lunes, 6 de abril de 2015

El gato negro.

El humo que sale de mi boca es iluminado por la farola que hay junto a la ventana, humo que luego escapa de su luz y se funde con la oscuridad del cielo.
Me encuentro allí sin pensar en nada en particular cuando lo veo. Y él me ve o al menos eso creo.
El gato negro esta en un tejado, moviendo su cola como un látigo en cámara lenta.
El gato negro me ve, ahora no lo creo sino que de alguna manera lo sé.
Me mira comprensivamente como si se encontrase haciendo el equivalente felino a fumar solitariamente de madrugada.
Mueve su cola y yo muevo el brazo, como si fuésemos hermanos de media noche.
Él me entiende, yo lo entiendo. Quizá solo él me entiende.
La luz de la farola se apaga de pronto sacándome de mis ideas. Miro sorprendido como el filamento que hace un instante resplandecía ahora es una linea que rápidamente pasa del rojo vivo al negro, y luego le vuelvo a mirarlo a él. Fue él, el gato negro. Él la apagó.
Lo sigo mirando, y todas las luces de la calle se van apagando... Más que eso, yo sé que van a apagarse y sé cual será la siguiente.
¿Quién las apaga realmente?
Yo lo hago y él me observa sorprendido, quizás. Yo decido cual luz se apaga.
Decido mirar al cielo y probar suerte, y una a una aquellas lejanas luces que forman las constelaciones se apagan también.
Lo hago yo. Yo controlo la oscuridad. Yo soy la oscuridad.
Vuelvo a mirar al gato negro aunque ya no le veo realmente. La única luz que existe en el universo es la de sus ojos que aun me miran. Parpadea y se acerca, salta hacia la calle, o al menos eso creo pues ya no hay tejado, ni farola, ni asfalto; solo existen la sombra perpetua y él observándome desde abajo, llamandome con sus ojos porque al fin lo entiendo: Yo soy como él y él es como yo. Dos criaturas compartiendo la media noche.
Así que suelto mi cigarro y me lanzo yo también hacia la oscuridad.

domingo, 29 de marzo de 2015

Es tu voz la de mi sueño y la de mis mañanas.
Antibiótico destino. Cafeína de tus besos.
La embriaguez de tus palabras.
Tus pasos no son pasos, tus pasos son caminos.
Decisiones intermitentes, semáforos en verde.
Y el rojo está en tus labios.
Dulce alto, indulgente.
Mi futuro, mi presente.
El sueño lúcido en el que te besé por mil vidas.
Mil noches, como si cada una fuese la última contigo.
Y te digo "Te amo" hasta que mi aliento sea inexistente.

viernes, 27 de marzo de 2015

Remordimiento.

Temí que hicieras podrirse cada palmo de esta ciudad, lo temí en serio. Que tu hedor cubriera cada una de sus pasos que son los míos. Pero resulta que tu corrompido y ácido perfume no llega a todos sus callejones.
Y conocí nuevos caminos, y rutas sin arena cubiertas de piedras de oleo blanco.
Y ardieron todas ellas desde el centro. Vinagre hirviendo medio asqueándome y quemándome la piel.
¡Pero mira, mira bien! No soy fénix ya, sino reptil en piel de muda.

¿Sabes como se siente? No del todo bien.
Saber que lo que te di debería haber sido para mí.
¿Sabes cual es la diferencia? Tú jamás fuiste una cura.
Solo locura y vil espejismo. Eres abismo.
Pero cómo decirte eso... ¿Y para qué?
Ese es el problema: Me tomó demasiado entender que no necesitaba entender nada.
No hay nada que entender.
Y no hay dulzura más grande que ver todo ahora.
Y quemo lo dado, pues me sobran mil primeras veces.
Y arde mi imperio Romano, pero no hay nadie que toque.
Y en las Antillas se esconden las voces del pasado.
Hazme ¡Oh, San Juan! De tu taharah.
Tan atlante bautizmo, dime tú si lo merezco.

Te quise.
Ese es el recuerdo.
¿Te ha pasado que recuerdas algo del pasado y sientes pena ajena de la persona que eras?
Te quise.
Ese es el recuerdo.
Te quise.
Ese fue el capricho.
Después de tanto tocar a la puerta ¿Qué más podría hacer si esta se abre?
Pero carajo, te quise.
Quizá me quisiste.
Y puede que por eso fue así como acabó.
En mentiras.
Porque jamás podría haberte soltado lo cierto aclamando que eres y serás una voz ronca en mi hombro.
Eres el demonio que me susurra en recuerdos cuando pierdo mi Norte y me olvido de quién soy.

Mas todo era carne, y la carne se enrancia.
Y tu espina se ulcera.
Se engangrena tu voz ante la voz de un estorbo.
Sin morbo, más sano.
Y tu boca a la hiel, toda ahora resorbe.
Y que tu tiempo no estorbe.
No hay marca en tu nombre. 
¿Sabes cual es la diferencia?
Contigo la fantasía equivale a refugio.
Fuiste importante, pero siempre una botella vacía.
Vil vicio, desquicio. Mitomanía.

Resumiéndolo lo mejor que podría:
Reconozco tu rostro más no nada que haya detrás ¿Se supone que fue eso lo que alguna vez quise endemoniadamente?
Ojalá a ti te importe un carajo, pero a mí me frustra... porque no es que sólo recuerde lo malo, como puede que creas. No.
Es solo que sé que sin ser tiempo perdido, al final no fui sincero.
Y estaba asfixiado, pero aun más con miedo.
Fuiste un pilar en tormenta mas nunca mi cielo.
Mi barco ya en mi puerto, pero deshaciendo nudos con mentiras y excusas porque me tardé demasiado en romperlos.

I guess you broke my hearth, but it kinda needed breaking.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Remorse.

I feared you would rot every corner of this town. I seriously feared it. That your stench could cover to the last of its steps which are mine and forever mine. But in the end your corrupted and bitter perfume couldn’t fill all its passages.
And I met new roads and routes covered in white oil paint stones.
And they all blazed from their insides. Boiling vinegar, disgusting me and burning my nostrils.
Look closely! Not a phoenix anymore, but a reptile in shedding skin.


Do you know how it feels? Not all good.
Knowing that I gave you what today should be mine.
Do you know the difference? You never were a cure.
Only madness and vile mirage. You are an abyss.
But how could I tell you? And what for?
That’s the problem: It took me too long to understand that I needed to understand nothing.
There is nothing.
And there isn’t a beauty as stunning as seeing it all as I do now.
And I burn what was given, having still a thousand sunrises.
And my Roman Empire burns, with no one to play.
And the voices of my past hide in the Antilles.
Oh, Saint John! Make this river my tahara.
Such an atlantean baptism, tell me if I’m worth it.

I loved you.
But that’s merely a memory.
Ever thought of something long gone and felt ashamed of the person you used to be?
I loved you.
A memory.
I loved you.
Merely a whim.
After knocking for so long what else could I do?
Fuck, I did love you.
You may have loved me.
And maybe that’s the reason why it concluded as it did.
Drowned in lies.
Because I couldn’t reveal the truth claiming that you are and forever will be a hoarse voice in my shoulder.
The demon that whispers me in memories every time I lose my North forgetting my own name.

But it was all flesh, and the flesh goes rancid.
And your thorn ulcers.
Your voice now gangrenous before the voice of a nuisance.
Morbidless, healing.
And your mouth now slurps all the bile.
No more of your time obstructing the way.
No marks in your name.
Do you know the difference?
With you every fantasy was a retreat.
Important, yes. As an empty bottle is.
Vile vice, unhinge. Old habit.

Resuming as shortly as possible:
I may recognize your face but not a thing of what hides behind. Wasn’t that what I once devilishly loved?
I hope you don’t give a fuck, even if it frustrates me… You would be wrong if you thought I only remember the dark side of your smile.
Without it being lost time, at the end I wasn’t true.
I lived asphyxiated. Fearing.
You were a pillar in the storm, but never my heaven.

My boat is again anchored, and I will be forever untying knots with lies and excuses because I waited too long to get rid of them.

martes, 24 de marzo de 2015

Declaraciones de un hombre de ciencia.

250 millones.
Ese es el número de células que compiten por fertilizar un único ovulo.
Uno.
Las probabilidades entonces de que una célula especifica llegue a fecundar dicho óvulo es de 1 en 250,000,000.
4x10^-9%
Para poner eso en perspectiva: 10^-9 es aproximadamente el orden de magnitud de la hélice de una cadena de ADN en metros.
Dicho de otra forma: La probabilidad de que un determinado espermatozoide específico sea el que fecunde el ovulo es aproximadamente igual a la de determinar correctamente al tanteo en qué punto de una recta de un metro se encuentra atravesada una hélice de ADN.

A eso agrégale más: La probabilidad de que esos dos progenitores sean los específicos... ya sabes, los tuyos.
Habiendo tan solo en nuestro país alrededor de 100 millones de habitantes ¿Cual es la probabilidad de que ellos se hubieran encontrado?
De al rededor de 1 en 50,000,000.
Eso es 2x10^-8%
Es la misma probabilidad que tendrías de encontrar una bacteria pequeña en un metro de longitud.

Imagínate.
Esas dos probabilidades deberían multiplicarse, así que eso nos daría 8x10^-17%
Una cantidad tan minúscula que en metros viene a ser menos de lo que mide un átomo.

¿No tenían tus padres dificultad para tener hijos?
Pues eso decrece aun más las posibilidades.
Es esencialmente imposible que usted quede embarazada.
Imposible.
¿Cuanto es una imposibilidad multiplicada por una posibilidad subatómica?
Prácticamente cero.

Es matemáticamente imposible que existas.
Es imposible que todos esos factores, variables y posibilidades se conjuguen para crearte.
Es imposible, y eso que solo estoy tomando en cuenta lo previo a tu nacimiento.

¿Qué probabilidad existe entonces no solo de que nazcas, sino de que además todas las decisiones de tu vida, cada factor de ella ocurra de una manera determinada al grado de que en un momento dado nuestros caminos se crucen?
Es nula.
De una magnitud minúscula al grado de resultar imposible de medir y aun menos de concebir...
Es esencialmente imposible que tú existas, tan TÚ. Tan perfecta e imperfectamente tú.
Es aun más imposible que en algún punto de mi vida yo llegue a conocerte.
Aun más imposible el hecho de que llegue a amarte y que tú me ames a mí.
Y sin embargo... Eres mi amor, Gabby.

No te hablo de destino, porque esto es algo más grande: El destino nos habla sobre lo escrito y lo ordenado, mientras que esto es el infinito y caótico mapa del azar.
Eres mi amor, y puedo decírtelo al oído contra cualquier pronóstico que los números pudiesen dar.
Porque para mí esa es la prueba de que lo imposible es posible. Contigo no tengo duda alguna en que puedo todo.
Lo que sea, mientras sea contigo, mi amor.